Era un radio antiguo y se veía muy bien conservado a pesar de ser muy vieja. Como buen coleccionista que era decidió llevársela a casa. Con una barnizarda y un poco de pulitura quedaría como nueva.
Buscando información sobre ella, se dió cuenta que era de los años ´30. Debía costar una fortuna, lo que le hizo paracer aún más extraño que estuviera en el basurero abandonado. Al encenderlo comprobó que funcionaba perfectamente. El trabajo en ella sería mínimo entonces, por lo que decidió dejarla en su taller de restauración y seguir con ella al día siguiente. Ya habían dado las 11 en el reloj de la sala y no quería acostarse tan tarde, ya que al día siguiente debía levantarse temprano.
De pronto un ruido lo despertó, miró el reloj junto a su cama, eran las 2 de la madrugada. Escuchaba un murmullo que venía desde afuera de su habitación, por lo que se levantó a revisar qué era. Atravesó la sala, el sonido parecía provenir de la sala de restauración.
Lo primero que vino a su mente fue que habían entrado ladrones a llevarse los artículos que guardaba en su salón, aunque siempre era muy reservado y no hablaba con sus vecinos, era bien conocido su afición a coleccionar artículos antiguos y muchas veces valiosos.
Se armó de valor y tomó el atizador junto a su chimenea y con el más absoluto cuidado abrió la puerta del salón. No había nadie, el sonido provenía de la radio que se había encendido sola. Debe ser un desperfecto en los contactos pensó. Más tarde, luego de resolver sus diligencias y regresar a casa, lo revisaría para solucionarlo. Por el momento lo desconectó y se decidió a volver a la cama.
Al salir de la habitación y cerrar la puerta volvió a escuchar el mismo sonido. ¿Cómo era posible si acababa de desconectar el radio?. Abrió la puerta y ciertamente el aparato estaba encendido. Pero esta vez comenzó a prestarle atención a lo que decía. La radio estaba dando una noticia, un incendio en el edificio industrial de la calle 47. Ése era el edificio donde él vivía. Siguió prestando atención. El narrador decía que el incendio era en el 3er piso, el apartamento A. ¡Ésa era su casa!.
De pronto se dió cuenta, había humo en la habitación, el cuarto se estaba llenando de humo que provenía de la sala, al abrir la puerta lo vió una llamarada descomunal estaba consumiéndola, así como al resto de su apartamento. La llama cada vez se acercaba más y más. De pronto la única solución que se le ocurrió fue salir, pero imposible, la puerta estaba en llamas también. La ventana, ésa era la salida.
La radio seguía encendida, ahora relataba como el residente del apartamento 3A había saltado y había fallecido en un acto desesperado por salir y escapar del incendio en su casa. ¿Cómo era posible si él único residente de ese apartamento era él y aún estaba adentro?. Comenzó a sentir que la locura se apoderaba de él y poco a poco la desesperación fue ganando terreno. Llegado un punto la locura pudo más que la razón y lo hizo. Saltó desde la ventana y murió.
Al día siguiente mientras los policías revisaban el lugar, llegaron al salón de restauraciones del apartamento. Una lástima, cuantas cosas valiosas guardaba aquel sujeto y sin nadie a quien heredárselas, pasarían todas a custodia del estado para luego ser subastadas. Nadie se explicaba porqué había decidido quitarse la vida, un lindo apartamento, tenía una buena pensión del estado y suficientes objetos valiosos que si era el caso y lo necesitaba podría haberlos vendido para sobrevivir.
Entre todos los objetos, uno llamó la atención del jefe de investigadores, uno que parecía destacar entre todos los demás, un precioso radio del siglo pasado. Decidió que iba a hacer todos los trámites necesarios para poder quedársela, sabía de sobra que era el tipo de objetos que le encantaba tener a su padre, ya que le recordaban a su infancia.
Sí, ése sería su regalo perfecto, ése lindo radio antiguo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario